Yo que soy reacio a conmoverme con cualquier historia periodística que encuentre por Internet, ésta, que data de 1999, logró agitar mis más profundos sentimientos.
Resulta que un bebé de 21 semanas de gestación, aún sin nacer, llamado
Samuel Alexander Armas, se le había detectado
espina bífida, cuestión que le produciría su muerte de llegar a salir del útero materno.
Joseph Bruner, Doctor en el Centro Médico Universitario de Vanderbilt, en
Nashville, anunció una operación un tanto experimental donde se podría corregir el defecto congénito
in útero a través de un método donde se debía hacer una pequeña incisión en el aparato femenino de la madre para drenar el líquido amniótico y realizar la cirugía en el feto.
El momento
Clímax –como lo denominarían en
Warner Channel- llega al final de la exitosa operación, cuando la mano del futuro neonato tomó la del médico. El cirujano explica, en el reportaje que hiciera
The New York Times en su momento, que el segundo más emotivo de su vida fue ese, sentir como Samuel de alguna manera le agradeció por “obsequiarle con el regalo de la vida”, hecho que se inmortalizó en la fotografía denominada “Hand of Hope” (Mano de la esperanza).