Hay que ver cómo en este mundo hay personas de todo tipo. Aquí, en la versión española de ¿Quién quiere ser Millonario? podrían haber pasado dos cosas: que la pobre mujer le llama al Punto G de otra manera, a la usanza de los nombres raros que algunos hombres le dan al músculo vengador, o que desde hace rato no baila pegao la Macarena. Aunque gastó un comodín antes de llegar a la quinta pregunta, por lo menos cumplió -de la peor manera- una de las premisas del programa: aprender, o así nos lo hicieron creer los productores (evidente en el segundo 00.02).No dejen de pillarse el video y creánselo como si fuese verdad.