Maracaibo es un hervidero de jocosidad, algarabía y malas costumbres. ¿Alguna vez han escuchado o leído la oración
“Maracaibo es calurosa, no por su clima sino por su gente”? aunque bastante trillada, viene a ser muy cierta puesto que todo el brillo de la capital zuliana radica en su gente, en su regionalismo, en su constante echadera de broma, y por supuesto, su calor humano. Tomando en cuenta esas características, vemos como a través del tiempo se han desarrollado una serie de historias, fábulas y cuentos que han trascendido no sólo en el Zulia, a veces en Venezuela e incluso el mundo, que perfectamente se identifican con el maracaibero común.
Roñoquero y Mamblea: los embusteros originales
Nombrar a este par es asociarlos automáticamente con el embuste (la mentira), el ocio y Maracaibo. Primero ¿Quiénes fueron Roñoquero y Mamblea? Estos señores alarmaban a los ya agitados maracaiberos con sus fantásticas historias. Según cuentan las viejas lenguas, lo hacían no para ganar dinero, sino para obtener a cambio cerveza.
Aún cuando pertenecen al imaginario popular maracaibero, este par les pasó como al General de la obra de García Márquez: no tuvieron a nadie que escribiera sobre ellos. Aún así, son recordados al momento de recitar algún insulto que busca comparar con alguna mentira o exageración (“estáis peor que Roñoquero y Mamblea de mentiroso”)
He aquí una historia utilizada por el articulista
Miguel Thoddé sobre Roñoquero y Mamblea: