Conversas con esa persona y expones tu caso. Al terminar, sólo queda ese silencio incómodo que pareciera que durara varias horas cuando en realidad son segundos. Te mira con una expresión de que todo está perdido. Piensas que terminó todo cuando dice: ¿qué se le puede hacer, pa´lante!. Ya está, con esa sola oración te manda a la resignación y al conformismo, pero ¡no! todavía tienes el pesar y las personas no lo comprenden, solo prefieren ecomendarte a la buena de Dios.
Es por ello que los llamados "rompeparadigmas"(aquellos que crean un antes y un después) no limpian pocetas de baños públicos, ni pasan coleto cuando se cae la salsa de tomate, porque los entrenan para liderar y no para conseguir un trabajito luego de la graduación universitaria. ¿Qué se puede hacer cuando el mundo te detiene y no es tu culpa? Por ahora puede que no sea tu culpa, puede que no hayas nacido con una estrella y es comprensible siempre y cuando quieras autosuperarte, que escuches los consejos que en verdad valen la pena y que trabajes por lograrlo. Pasan cinco, diez, quince años y ¿sigues igual? Lo siento, allí si es toda tu culpa. Prestaste atención a esos comentarios que en nada favorecen, que inconscientemente te mandaban al diablo porque tenían mucho trabajo que hacer y no tenían tiempo de motivarte, sino que simplemente te llenaban con simples palabras de conformismo y resignación.