Varios títulos pasaron por mi mente para este post de protesta tonta e inútil contra la caricatura
“El Príncipe Valiente” en el encartado dominical del diario
El Nacional. Apelando a la cordura y a la decencia, eliminé comienzos como ¿A quién coño le importa El Príncipe Valiente? Y es que la indignación como lector y como niño que nunca creció, me embarga.
Ya perdí la cuenta de cuantas veces he pasado la página de cutres imágenes e historia simple, incomprensible y de nunca acabar que caracteriza al mencionado comic. Por más que salga algún ávido defensor del dichoso príncipe, sus historias son tristes y opacas en comparación con la trama de
“Pepita”, las aventuras de
Mickey y el
Pato Donald y las ocurrentes e hilarantes historias de
Calvin and Hobbes y
Charlie Brown, todas encartadas en el mismo espacio de los domingos.
Si mi memoria no me falla, puedo decir que el comic de El Príncipe Valiente tuvo una vez unas caricaturas, transmitidas con cierta intermitencia en un canal del estado Zulia, y que al igual que la versión impresa, carecía de algún encanto que hiciera pensar en los tiempos de caballeros, castillos y espadas. Sin embargo, estamos en un nuevo siglo, yo espero que alguna mente creativa de Hollywood rescate la serie y la convierta en una gran película digna de ser comparada con grandes producciones como
El Señor de los Anillos. Por lo momentos, me gustaría que la gente de El Nacional eliminara de una vez por todas ese fastidioso comic de su edición dominical e incluyera a Garfield. He dicho.