Mi opinión sobre el caso RCTV la dejé bien clara en el siguiente artículo:
Las dos caras del canal 2
En el mismo momento en el que Radio Caracas Televisión (RCTV) cesó su transmisión de 53 años en la frecuencia del canal 2 por orden del Ejecutivo Nacional, Venezuela pasó una página en su historia. Este hecho sin antecedentes en nuestro país, dividió como en anteriores oportunidades a la población venezolana y a la comunidad internacional en dos polos radicales: los que apoyan la decisión del gobierno y los que están en su contra.
El no renovar la concesión a RCTV, si bien es un proceso meramente administrativo por parte del estado, dejó ciertas inconsistencias e interrogantes que hacen pensar que la decisión fue sencillamente de orden político.
En los días previos al anuncio de la Televisora Venezolana Social (TVes) como nuevo canal 2 en señal abierta, una emisora de radio caraqueña le preguntó a William Lara, ministro de Comunicación e Información, el porqué del fin de la concesión al canal con 53 años de transmisión en Venezuela. El ministro, quien alguna vez fungiera como presidente del Poder Legislativo, respondió que la decisión obedece a que RCTV es un medio “golpista e inmoral”, este último adjetivo podría considerarse algo ofensivo por aquello de que Lara es subordinado de un presidente dado a conocer gracias a un fallido golpe de estado. Lejos de eso, Venevision, canal que junto a Televen y RCTV se vio involucrado en los hechos golpistas de abril de 2002, se le renovó la concesión para transmitir su señal televisiva el mismo día que le fue revocada a Radio Caracas Televisión. Entonces, ¿por qué las preferencias entre canales?
Tiempo después de la reelección de Hugo Chávez Frías como presidente de Venezuela, en el referendo revocatorio del año 2004, Venevisión, al igual que Televen, redujo de su programación todos los programas de opinión y que vale destacar, cubrieron con producciones retro-pésimas, cuestión que no hizo RCTV, quien mantuvo una postura opositora al gobierno nacional hasta el 27 de mayo, día en el que dejó de transmitir por la señal abierta del canal 2.
Determinados artículos de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (RESORTE) y la Ley de Telecomunicaciones permiten al estado, en caso de que un canal de televisión en señal abierta reincida en actos ilegales, retirar la concesión otorgada por un lapso 36 y 72 horas o de tres a cinco años, según sea la gravedad del asunto, previamente analizado por una comisión.
Aunque es cierto que la imparcialidad y la calidad de la labor periodística en RCTV podría ser mejor, con una larga trayectoria de transmisión en Venezuela merecían un análisis público por parte de una comisión y no una injusta y reprochable decisión del Poder Ejecutivo de no renovar la concesión a este canal y premiar a Venevision por eliminar sus programas de opinión con cincos años de continuidad de su programación en señal abierta.
Al desaparecer RCTV, más que perder la pluralidad de pensamientos en los medios, se pierden las garantías jurídicas consagradas en leyes venezolanas que tanto proclama y dice defender este gobierno y que trae consigo la cohibición informativa de otros medios y el alejamiento de la inversión nacional y extranjera.
Hoy más que nunca, hace falta que el gobierno, con el presidente Chávez a la cabeza, olvide ese discurso agresivo que acostumbra a utilizar y llame urgente al diálogo con todos los sectores, al igual que es necesario que los medios recuerden su función en la sociedad, y regrese así la armonía y hermandad entre los venezolanos y quizás, podamos todos ser partícipes del incomprendido socialismo del siglo XXI.